De antemano sabía que ir a San Juan en las vacaciones de verano traía aparejado una serie de actividades como: levantarse a las 5:30 de la mañana (escuchando bramar al “mocho”), salir para el galpón (sin desayunar, o si era un buen día, bolitas de rapadura con una galleta), allí tratar de hacer arrancar el tractor tirándole un aerosol en el escape y rogar que el abuelo (ya corto de reflejos) esté bien despierto y no te pase por arriba; con en tractor en marcha, ir sentado en el guardabarros por las sendas entoscadas hasta donde estaban cortando cañas (a unos 5 km de distancia), cargar los fardos al acoplado y regresar para descargarlos en el galpón.
Al finalizar el día, con sudor, cansancio y hambre, había que ir a bañarse a un ojo de agua que había frente al secadero (rodeado de avispas coloradas un poco más chicas que un terodáctilo), cenar poco, dormir sin ventilador y levantarse a buscar abrigo a la madrugada por el terrible descenso de temperatura. Volver a Eldorado lleno de ampollas, un que otro rayón o picadura de avispas y el pelo más que duro.
Con todo esto y algunos detalles más, cabe preguntarse por qué esperar con tanta ansiedad a que llegue el verano y tener la posibilidad de ir al campo…, la respuesta no es tan difícil…, porque allí esperaba ¡Nacho!!! A quién veía tan poco y con el que aprendí tantas cosas, un ejemplo de vitalidad, incansable, corpulento, con las manos callosas y dispuesto a darte un consejo por cada tarea que hacías.
Él era un cofre abierto, se le podía preguntar acerca de cualquier cosa, o hablar de cualquier tema, porque tenía un oído atento y exigía tácitamente lo mismo.
Las noches en San Juan de la Sierra eran tan silenciosas, que se podían escuchar las conversaciones de los grillos, en ese escenario, él plantaba los dos sillones que se hamacaban el en hall de la entrada, y sacaba de un polvoriento armario un tablero de ajedrez. Entre tanto la abuela seleccionaba los remedios de una bolsa de polietileno blanca y trataba de sintonizar sin éxito una emisora AM en una radio negra.
¡Estos eran los momentos más jugosos!, puesto que el abuelo siempre tenía una historia o una anécdota a mano; sino me hacía una adivinanza (con la promesa que si acertaba me daría 24 horas de ocio, por supuesto ¡nunca acerté una!).
Con él aprendí más que con nadie las historias familiares, así como sus características, siempre tenía presente a sus hijos y añoraba el encuentro de fin de año. Entre sus relatos recuerdo: el orden y la dedicación de Alberto, las rebeldías de Cristian, la ternura de Leticia, el compañerismo de Yeyi, la transparencia y laboriosidad de Gustavo, cómo Neneco asomaba por San Juan, etc.
Cuando teníamos que quedarnos unos días en Posadas para que cobre o realizar algún otro trámite, lo notaba impaciente (como un león enjaulado), deseoso de volver al campo, donde se sentía útil (y donde podía retomar el escalafón de “Emperador”).
En fin... extraño horrores su presencia y más pena me da no haberme podido despedir de él, aunque hoy basta con alzar la vista para verlo y tenerlo ya, ahora sí, todos los días conmigo, sin importar que no sea verano, él ahora está siempre dispuesto…
Con él se fue gran parte de nuestro presente, es más que evidente que la columna vertebral de los López ya no está, sus cuatro costillas tambalean haciendo peligrar la unión familiar…
Aquí les dejo una estrofa que supe escuchar alguna vez:
Y hasta parece mentira...
pero, es cosa señalada,
que de una sangre pareja...
salga la cría cambiada.
Abuelo te agradezco, ¡te extraño! y ¡te amo!
Diego Sebastián López

3 comentarios:
fenomeno diego, diste justo en el clavo, y desde ya q no solo pienso igual q vos sibo q tambien tengo esos mismos recuerdos, un abrazo a la distancia ( no tanto por q solo nos separa el puente belgrano jejej) te quiero primo
Que anecdótico y fiel al sentimiento lo tuyo primo, excelententemente contado con las palabras ideales. Me sorprendió algo que no sabía que el abuelo pensara de mí. Te quiero mucho, en la distancia
Primo, me encantó lo tuyo!! que bueno!! me hiciste reir y emocionarme con los recuerdos, TQM!!! y aguante el PAREDON del abuelo!!! juajuajua
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